En esto del fútbol lo que al final prevalece e importa son los resultados y por el momento el Numancia no ha encontrado el camino que lleva al triunfo. Sólo en la primera jornada, ante el Barcelona, se sumaron los tres puntos. Desde ese día de agosto cuatro derrotas y un empate parece un bagaje muy pobre en la lucha por la permanencia, lucha en la que por el momento parece que van a estar unos cuantos equipos.
Analizando cada una de esas derrotas han llegado tras partidos bastante distintos entre sí. Dando una magnífica imagen y estando muy por encima de las expectativas que dejan tanta diferencia entre Madrid y Numancia, llegó la primera. El Numancia se vino de vacío, pero con una clara victoria en lo anímico, con un mensaje de esperanza e ilusión para la afición que nunca disfrutó tanto de una derrota. Nuevo tropiezo ante otro de los grandes, también con un buen nivel de juego, pero con el agravante de haber jugado en casa. El Villarreal no desaprovechó la ocasión. Dos derrotas en tres partidos, pero al menos se había terminado el calendario Champions y debía empezar la auténtica liga del Numancia. Fue cuando llegó tal vez el castigo más duro recibido hasta ahora.
No fue el mismo Numancia el que pudimos ver en Palma. Aunque el rival era claramente inferior a los tres primeros equipos, y se pensaba en romper la racha arañando algún punto, no se mereció. Primero porque el juego no llegó a tan buen nivel de semanas anteriores, segundo porque tampoco se reaccionó a tiempo desde el banquillo y no hubo margen en el tiempo de dar la vuelta a un partido casi sentenciado. Tras el empate en casa ante Osasuna, se nuevo mereciendo algo más, quedó la duda de jugar con más argumentos ofensivos en este tipo de partidos.
Viaje a La Coruña y nueva derrota, pero aprendiendo algunas cosas. Por ejemplo, que sí se puede reaccionar ante una adversidad como fue el temprano gol de los de Lotina. También que este equipo sabe jugar con dos delanteros y menos gente en el centro del campo. La pareja Nagore-Barkero han ofrecido, en lo que llevamos de liga, el mejor juego y mayor capacidad de jugar el balón, comenzando las jugadas desde su sitio natural. Es una lección que a partir de ahora se debe poner en marcha, tener alternativas y capacidad de cambio ante cualquier situación es indispensable para cualquier equipo. Echarle valentía, a pesar de saber quienes somos y donde estamos, tampoco está nada mal. Ante los malos resultados y a pesar de los buenos momentos de juego, llega el momento de hacer cambios. Las cifras mandan.
Fernando García. Diario de Soria-El Mundo. 7 de octubre de 2008