La década de los noventa pasa por ser la más
exitosa de la historia del C. D. Numancia de Soria. En la
última temporada de los 80, el cuadro soriano ascendió
a Segunda división B.
La temporada 1990-91 supuso la confirmación del
Numancia como equipo de Segunda división B. Los inicios
en la campaña fueron prometedores y tras algunos
tropiezos, sobre todo fuera de casa se acabó en la
zona intermedia de la tabla (undécimo).
En la siguiente temporada lo más significativo fue
en un principio el traslado del Numancia al grupo gallego
por imperativo de la Federación Española de
Fútbol, pese a las quejas de la directiva soriana,
especialmente por las largas distancias para muchos de los
encuentros. Al comienzo, el Numancia estuvo doce jornadas
sin conocer la victoria. En enero comienza a jugar con el
equipo Octavio, un joven de Castellón que daría
grandes tardes al equipo. En mitad de la temporada Sebastián
Ruiz Mateo deja el cargo a José Manuel García
Delso. Irregularidad, tres entrenadores, 21 empates y...
un final feliz. Se mantuvo a última hora la categoría.
La campaña 1992-93 parece empezar con buen pie:
presidente nuevo, junta directiva nueva, nuevo entrenador,
pero un año más se volvió a repetir
la historia. Los resultados no llegaban y sí lo hacía
el nerviosismo. Pero las cosas comenzaron a cambiar llegando
los resultados positivos aunque había algo en el
Club que seguí sin marchar: problemas internos entre
entrenador y jugadores, declaraciones a la prensa,...Cesan
a García Calderón y reaparece Diago hasta
la contratación de Fuertes pero no se pudo conseguir
el objetivo de jugar los play off.
La temporada 1993-94 esta caracterizada por la llegada
de Lotina al banquillo soriano. los comienzos fueron difíciles
presentándose el inicio liguero sin presidente y
con una situación económica caótica.
El equipo no conseguía vistorias llegando a ser farolillo
rojo de la categoría. Pero poco a poco se volvió
a ver la luz tanto en el terreno deportivo (se llegó
a la clasificación para jugar los play off de ascenso
a Segunda división A) como en el directivo (un grupo
de empresairos sorianos junto con ayuntamiento y Diputación
se comprometieron a sacar a flote la nave). En los play
off tuvo que competir con Langreo, Manlleu y Extremadura,
donde el cuadro soriano pecó de inexperiencia sin
conseguir el ascenso.
El 14 de junio la asamblea ratifica a la junta gestora
presidida por Francisco Rubio Garcés y Lotina prepara
la siguiente temporada (1994-95). En esta temporada el Numancia
continuó con la estupenda línea de la anterior
y consiguió de nuevo el objetivo del play-off. Se
emparejó con el Écija, Levante y Pontevedra,
siendo el primero quien conseguiría el ascenso.
La temporada 1995-96 se va a caracterizar por la hazaña
de la Copa del Rey. Con ella el Numancia se había
hecho 'grande' en toda España y había conseguido
aglutinar el cariño y la simpatía de todo
el fútbol nacional. Tras pasar sin pena ni gloria
la primera eliminatoria del Torneo del K.O. ante el San
Sebastián de los Reyes (el Numancia superó
al equipo madrileño por el valor doble de los goles
marcados en campo contrario), los sorianos iniciaron su
gesta ante la Real Sociedad.
Los donostiarras fueron ridiculizados en Los Pajaritos
y tras sufrir lo indecible en Anoeta y superar una ronda
de veinte penaltis, el Numancia dejó en la cuneta
a la Real Sociedad de Salva Iriarte, incapaz de dar la vuelta
a un marcador adverso ante un modesto equipo de Segunda
B. Pero el Numancia de Lotina fue más lejos todavía.
Se emparejó con el Racing de Santander en la siguiente
eliminatoria y también le cerró las puertas
del torneo del KO. En esta ocasión, la 'machada'
numantina fue en El Sardinero. Los de Lotina habían
acudido a Santander con un empate a cero cosechado en Los
Pajaritos, pero un gol de Barbarin permitió seguir
adelante a los rojillos y sembró la decepción
en las huestes santanderinas. Fue el instante en el que
se dejó de hablar de sorpresa y el Numancia comenzó
a acaparar portadas y minutos en los medios de comunicación.
Había nacido otro matagigantes.
Los sorianos continuaron por el Cantábrico su andadura
triunfal en la Copa, ese torneo que empareja a pequeños
y grandes y que hace grande al fútbol por su capacidad
de sorpresa. El siguiente en caer fue el Sporting de Gijón.
Tras un gran partido en Soria, donde los numantinos vencieron
por 2-1 a los asturianos, el cuadro rojiblanco hincó
la rodilla en El Molinón al ser incapaz de hacerle
un gol a Echevarría, meta numantino que disputó
todos los minutos de la Copa.
Un equipo modesto de Segunda B y de una ciudad sólo
mentada en los telediarios gracias al 'hombre del tiempo'
se había plantado en los cuartos de final de la Copa
del Rey de fútbol. A partir de ahora, sólo
cabía soñar. Soñar y disfrutar. Real
Madrid, Barça, Atlético de Madrid eran algunos
de los ocho rivales que entraron en el bombo junto a los
numantinos. En la primera bola salió el Barça,
que inmediatamente se emparejó con el Numancia, al
ser el equipo de menor categoría de cuantos componían
el sorteo. A los sorianos presentes en la Federación
se les iluminó el rostro y no era para menos. Lo
demás, lo sabe casi toda España: el Numancia
le hizo cara al todo poderoso equipo de Johan Cruyff y tras
empatar a dos goles en Los Pajaritos cayó con honra
en el Camp Nou por tres goles a uno.Fue una noche mágica
para Soria, pues más de 15.000 sorianos coparon entusiasmados
uno de los rincones del bello coliseo azulgrana.
La aventura copera tuvo un bello e inolvidable final, pero
el esfuerzo dejó a los numantinos exhaustos de cara
al tramo final de la temporada liguera, por lo que el objetivo
de jugar el play off no se hizo realidad y los de Lotina
ocuparon la octava posición final en Segunda B.
Tras tres temporadas al frente del club, Lotina abandonó
el banquillo del Numancia y dejó paso a Javier Yepes.
El cuadro que preside Francisco Rubio echó el resto
para buscar el perseguido ascenso a la división de
plata del fútbol nacional. La empresa no fue fácil
y Yepes se quedó en el camino, siendo Antonio Gómez
el técnico que llevó los designios técnicos
del club durante la última mitad de la temporada.
Tras arrasar en un espectacular tramo final liguero, el
Numancia se clasificó para disputar la liguilla de
ascenso. Junto a los sorianos quedaron emparejados Nástic
de Tarragona, Recreativo de Huelva y Manchego de Ciudad
Real.Los sorianos, con alguna experiencia de este tipo a
sus espaldas, controlaron en todo momento el devenir de
la liguilla y en otro domingo glorioso consiguieron derrotar
al Recreativo de Huelva en Los Pajaritos por 2-0 y consumar
un objetivo impensable apenas unos años atrás.
Por segunda vez en su historia y casi cincuenta años
después, el Numancia formaría en Segunda división.
Y es que, en más de 50 años de historia rojilla,
el equipo soriano sólo ha estado cuatro temporadas
en Segunda división (1949/50, 50/51, 1997/98 y 98/99).
En la temporada 97/98, el Numancia fue un novato en una
categoría de importantes presupuestos y grandes futbolistas,
algunos de los cuales no tenían nada que envidiar
a los de Primera división. Sin embargo, a base de
esfuerzo y un gran trabajo desde todos los puntos del Club,
el cuadro soriano consiguió mantener la categoría
en la última jornada del campeonato liguero. La salvación
supo a tanto éxito como el ascenso un año
antes.
EL ASCENSO A PRIMERA DIVISIÓN |
El Numancia ha desarrollado una temporada fantástica
y no podía culminar de otra forma que con el merecido
ascenso a Primera División. El trabajo bien hecho
permite, de vez en cuando, estos alegrones, ya que tanto
el presidente del club, Francisco Rubio, como Miguel Ángel
Lotina, han querido resaltar en todo momento que se había
hecho un equipo para salvar con garantías la categoría
después de los apuros sucedidos la campaña
anterior. Pero desde el principio, el Numancia dio sensación
de seriedad, orden, calidad y eficacia. El 29 de agosto
de 1998, el cuadro numantino empezó la temporada
midiéndose y ganando por 2-1 al Mérida de
Paco Herrera, uno de los presuntos gallitos de la competición.
Sin explicarlo, pero seguros de sí mismos, los numantinos
fueron haciendo realidad lo que algunos pensaban que era
cuestión de días. Así, el Numancia
se impuso correlativamente a Leganés (0-5), Badajoz
(2-1), Osasuna (0-1), Hércules (2-0) y Barcelona
B (0-4). No había nadie capaz de parar a un líder
sólo y que, además, jugaba el fútbol
y goleaba. El Albacete consiguió parar al Numancia
al arrancar un empate de Los Pajaritos (1-1) y la igualada
se repitió ante el Toledo en la Ciudad Imperial.
El triunfo en Gijón (0-2), otro punto sobre Las Palmas
(0-0, aunque debieron ser los tres), el 0-3 en Mallorca,
el 2-1 al At. Madrid B y el 1-1 en Vallecas supusieron el
mejor comienzo liguero en la historia de la Segunda división.
El punto de inflexión llegó en la 15ª
jornada, con la visita del C. D. Logroñés.
Los riojanos remontaron -todavía no sabemos cómo-
un resultado adverso de 2-0 y el partido acabó 2-3.
A partir de ahí, pérdida de confianza y un
periplo que alcanzó los cuatro meses sin conocer
una victoria a domicilio, a pesar de que el equipo se mantuvo
muy firme en Los Pajaritos. En Lleida llegó la primera
derrota domicilio (2-1) y en Málaga se repitió
la historia (2-1).
El 4 de enero, el Numancia se despidió del estadio
de las pistas de Los Pajaritos con una victoria ante el
Compostela (1-0), abriendo el 99 con buenos augurios. Se
perdió por la mínima en Sevilla (1-0), pero
se goleó al Ourense en la inauguración oficial
del nuevo campo (4-0). Las cosas fuera de casa no salían
y de nuevo se dieron dos derrotas consecutivas: 3-2 en Huelva
y 2-0 en Mérida. Fueron los peores momentos de la
temporada. El equipo mantenía la fe, pero el entorno
empezaba a tener dudas, ya que se había perdido la
ventaja con la que se partía la inicio de la segunda
vuelta. El empate a uno con el Leganés -se acuerdan
del arbitraje de Rubio Iniesta- puso punto y final a toda
una vuelta liderando la Segunda división. Pese a
todo, el equipo seguía entre los mejores.
La derrota en Badajoz escoció mucho (2-1), pero
el equipo se recompuso y logró un gran triunfo ante
Osasuna (3-0). En Alicante se empató ante el Hércules
(0-0), y sin embargo, el Barcelona B nos dio un repaso en
Los Pajaritos (0-2). Un nuevo punto ante el Albacete recondujo
la situación, pero el Toledo aguó la fiesta
siete días más tarde al ganar 0-2 en Soria.
Y a partir de aquí se inició la remontada.
El Numancia venció en Eibar (1-2), empató
en casa ante el Sporting (1-1) y logró un triunfo
grande en Las Palmas (0-2). Se llegaba al tramo final con
la moral a tope y la confianza plena. No se podía
fallar. El Mallorca B salió goleado de Soria (4-1),
y aunque nos llevamos un pequeño disgusto en Majadahonda
(3-1 ante el Atlético B) y Logroño (1-0),
el triunfo ante Rayo Vallecano (2-1) y los empates ante
rivales como Lleida (2-2) y Malaga (0-0), nos pusieron la
pole position a cuatro jornadas para el final. A partir
de ahí, doce puntos sobre doce. Victorias en Santiago
(0-1 ante el Compostela), ante el Sevilla (3-2), en Ourense
(0-2) y ante el Recreativo (3-0). Qué más
se puede pedir.
ELPRIMER AÑO EN PRIMERA |
La militancia del Numancia en la Liga de las Estrellas
durante la temporada 1999/2000 permitió a los sorianos
disfrutar del mejor balompié de Europa. De esta forma,
los de Goikoetxea recibieron en su estadio a los grandes
del fútbol nacional como Real Madrid, Barcelona o
Athletic, los tres únicos equipos que nunca han descendido
de Primera división. En el capítulo de las
anécdotas, el cuadro soriano fue el único
equipo que sumó los seis puntos en juego ante el
campeón de Liga, el Deportivo de la Coruña,
mientras que, por ejemplo, Los Pajaritos fueron el primer
campo del fútbol español en el que fue expulsado
Julen Guerrero, capitán del Athletic Club de Bilbao.
Tuvo que ser en Vitoria, en un remodelado Mendizorroza,
donde el Numancia siempre había realizado grandes
partidos en los últimos años, donde los rojillos
ratificaron su condición de equipo de Primera división
una temporada más. El cuadro de Goikoetxea no quiso
dar lugar a la sorpresa y se erigió en dueño
y señor de su destino cuajando un gran partido en
el feudo alavesista, rubricando su permanencia en Primera
división gracias también a la paralela y coetánea
victoria madridista en el estadio Ruiz de Lopera. Acariciando
una gran victoria y pendientes también del claro
triunfo del Madrid en Sevilla gracias a los transistores,
el Numancia soltó el acelerador y permitió
al Alavés empatar un partido que, por merecimiento
y esfuerzo, debió ganar. El empate final fue lo de
menos, pues ni al Numancia le quitó el premio de
la permanencia ni al Alavés le dio el oxígeno
que necesitaba para seguir luchando por el subcampeonato,
si bien permitió que ambos equipos cerraran el partido
envueltos en un gran abrazo final, auspiciado por dos grandísimas
aficiones.
Los sorianos vieron como su fútbol solidario y
estajanovista encontraba la salvación en uno de los
campos donde esa condición se ha hecho bandera, hasta
tal punto, que los alavesistas defenderán su estrella
en la Copa de la UEFA la próxima temporada. Manufacturada
la salvación y de vuelta a Soria con la inmensa satisfacción
que produce un difícil deber cumplido, la plantilla
y aquellos aficionados que tuvieron el privilegio de no
tener que madrugar el lunes, lo celebraron por todo lo alto,
a pesar de la intempestiva hora a la que llegó el
cuadro numantino a la plaza Mariano Granados de la capital
soriana.
Y todo sucedió una semana antes de finalizar la
Liga 1999-2000, que se fue a parar a La Coruña. Un
campeonato que acabaría en Soria ocho días
después. El partido ante el Betis se preparó
como los demás, pero el ambiente serio y concentrado
que había presidido la temporada se volvió
desenfadado, suelto y más informal que en las treinta
y siete semanas previas. Goiko y sus discípulos descartaron
la relajación porque su intención era homenajear
a la afición, brindándole la victoria ante
el Betis -toda fiesta es mejor con un triunfo-, y la semana
se preparó con ese ánimo. Luego, en el partido
del finiquito, se demostró que el fútbol es
grande cuando existe algo en juego, y que es ramplón,
deja indiferente y aburre cuando el resultado, más
que menos, es intranscendente. Los numantinos se pusieron
por delante con un gran cabezazo de 'Chispa' Delgado a los
quince segundos de salir al terreno de juego. Quedaba media
hora para el final y todo parecía decidido, pero
el Betis, sin buscarlo, se encontró con dos acciones
de gol que aprovechó para enfriar el ambiente lo
suficiente para evitar al despedida y el cierre en el mejor
de los ambientes. Luego llegó la invasión
del campo, la alegría de la afición y el alboroto
del vestuario. El fútbol premiaba al Numancia con
un año más en Primera división.